Son cada vez más los motivos  por los que se hace imprescindible  tomar complementos alimenticios junto con nuestra dieta habitual.

Beneficios de los complementos alimenticios
Beneficios de los complementos alimenticios

«Por eso hemos publicado este artículo de Suzanne Powell que nos explica de forma muy sencilla los peligros a los que nos enfrentamos por hábitos incorrectos en nuestra alimentación así como los efectos nefastos de productos tóxicos que se incluyen en muchos alimentos.

¿Alarmistas o realistas? Las personas inteligentes suplementan su dieta… ¿y usted? 

Tomar complementos alimenticios es una cuestión de responsabilidad con su propio bienestar y el de los que dependen de usted.

¿Realmente necesitamos tomar una fórmula múltiple y otros complementos alimenticios hoy en día? Por si quedasen dudas, vamos a ver qué pasa con el hombre medio dentro de su medio ambiente y luego se puede reflexionar sobre esa posibilidad. Mientras tanto no se deprima, porque hay soluciones para vivir sano y feliz y sin prescindir de todos tus caprichos culinarios.

CIENTÍFICAMENTE HABLANDO…

  • El hombre medio es deficiente en 8 de cada 13 micronutrientes y tales deficiencias conducen a una baja inmunidad, bajos niveles energéticos, mala recuperación de lesiones, mal funcionamiento del sistema nervioso, esterilidad y malestar físico y mental.
  • El 50% de las mujeres entre 19-50 años no consumen la RNI de calcio por día (700 mg) y el 75% de las chicas entre 16-18 años no llegan a tomar 800 mg.
  • En un estudio que duró 10 años, realizado por 30 investigadores y 7 clínicas, los 1.312 voluntarios tomaron 200 µg de selenio o un placebo y el resultado fue una gran caída en la incidencia y mortalidad por cáncer: cáncer de próstata 63%, cáncer de pulmón 46% y cáncer de colon 38%. La mortalidad se redujo al 50%. Fue el primer estudio humano usando selenio para la prevención del cáncer.
  • El ácido fólico reduce el riesgo de infarto por niveles altos de homocisteína y 1 de cada 10 hombres corre el riesgo.
  • El consumo de cafeína reduce la absorción de zinc, hierro y cromo. El calcio se excreta por la orina después de tomar un café. La cafeína además roba las vitaminas B y sube el colesterol LDL (el malo).
  • El alcohol roba vitamina C y ciertas vitaminas B.
  • Ambos, nicotina y cafeína, producen una indiscriminada secreción de jugos gástricos, aumentando el riesgo de padecer úlceras digestivas.
  • La leche contiene vitamina D sintética que impide la absorción del calcio. También contiene fósforo en altas cantidades, que interfiere con la absorción de este mineral.
  • La carne de cerdo y la carne de ternera contienen mucha grasa y están relacionadas con el cáncer intestinal y el cáncer de mama. Cuanto más grasa se consume, más necesidad de antioxidantes.
  • El abuso de proteínas aumenta la necesidad de varios nutrientes, sobre todo de calcio (entre 20-45 gr de proteína al día es suficiente).
  • Las bebidas gaseosas/refrescos desmineralizan los huesos y pueden provocar osteoporosis. El ingre-diente culpable es el ácido fosfórico (E338), ¡el verdadero ladrón de calcio!
  • Deficiencias de vitaminas B1, B6, B12 y C pueden causar estados depresivos.
  • Una diarrea persistente puede tener su raíz en una deficiencia de vitaminas B1B3 y ácido fólico, que luego puede desaparecer al corregir los niveles a través de una multi-vitamina de alta potencia, así de fácil y sencillo.
  • La OMS tiene censados más de 200.000 productos artificiales tóxicos, los cuales pueden contaminar al ser humano a través de los alimentos, el contacto o el propio aire. ¿Consecuencias? Un informe de la FAO señala que más del 60% de las enfermedades degenerativas son consecuencia de lo que comemos.
  • La agricultura intensiva ha agotado los suelos de los minerales más importantes, como por ejemplo el magnesio. Un tomate biológico contiene 200 mg de magnesio, mientras que un tomate “normal” contiene sólo 2 mg. La mayoría de la población española tiene carencias de magnesio al haber disminuido el consumo de legumbres.
  • Los nitratos abundan en las hortalizas, sobre todo en las de invernadero y en las de campos muy abonados. Posteriormente, los nitratos se convierten en nitritos que pueden provocar hipertensión, anemia y problemas nerviosos, siendo los niños los más sensibles a ellos. El gran riesgo se produce cuando los nitritos se convierten en nitrosaminas, destructores de vitaminas y cancerígenas para el sistema digestivo.
  • Los pesticidas abundan en hortalizas de invernadero y en plantas de cultivos intensivos. 40.000 agricultores se mueren cada año por efecto de las pesticidas que aplican y más de cinco millones resultan intoxicados. Residuos mínimos pueden provocar nauseas, erupciones cutáneas, asma y alergias. Algunos, como el DDT, permanecen en el suelo más de 40 años. El DDT es el sospechoso culpable de esterilidad de los varones de nuestro continente. Junto con otras pesticidas, el DDT está presente en la leche.
  • Un kilo de espinacas o de lechuga contiene hasta 1.200 µg de plomo. Este metal pesado altera el sistema nervioso y sanguíneo y produce daños en los riñones. Además, está relacionado con retrasos en el desarrollo infantil.
  • Los colorantes, (el maquillaje de los alimentos), pueden provocar alergias y su efecto es acumulativo. La tartrazina (E102), colorante amarillento prohibido en muchos países pero que aún se utiliza en España, produce alergias, asma, hiperactividad en niños y trastornos digestivos. La dosis diaria no debe superar los 7,5 mg por kilo de peso. Con los niños actuales, y el alto consumo de golosinas, es facilísimo rebasar esa cantidad.
  • El cadmio, metal pesado tóxico, se encuentra en los mejillones en grandes cantidades… unos 1.400 µg por kilo.
  • Los grandes consumidores de ahumados tienen mayor riesgo de padecer cánceres digestivos, debido a la presencia de HPA (hidrocarburos policíclicos aromáticos).
  • El hígado de ternera es un alimento peligroso en España. Retiene el clembuterol utilizado para el engorde fraudulento del ganado.
  • El glutamato monosódico produce un síndrome tan conocido como “síndrome del restaurante chino” y se encuentra como saborizante en: alimentos preparados, sopas de sobre, salsas, conservas y comida oriental. Puede producir diarrea, dolor de cabeza, alergias y malestar en general.
  • Cuanto mayor sea el pez, más mercurio. Atún y pez espada llegan a 1.000 µg por kilo.
  • Los antibióticos se utilizan de forma habitual en granjas avícolas y cría intensiva de ganado para prevenir enfermedades de los animales. Lo malo viene cuando se consume esa carne y se toma la leche, altera la flora intestinal dejando terreno libre para la proliferación de las bacterias malas en el intestino.
  • Algunos alimentos mohosos contienen micotoxinas, hongos extremadamente tóxicos que proliferan en países de clima tropical. Las más temibles son las aflatoxinas, presentes en arroz, maíz, cacahuetes y especias contaminadas. Pueden producir encefalitis y hepatitis. En Los Estados Unidos hay numerosos casos de niños pequeños que se mueren por comer mantequilla de cacahuete, tan popular relleno de sandwich. La aflatoxina B1 sólo se destruye a 250 grados y está relacionado directamente con hepatitis B y el cáncer de hígado.

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