Homeopatía: medicamentos y diluciones

Medicamento homeopáico
Medicamento homeopático

El medicamento homeopático

Un principio de la homeopatía del que ya hemos hablado es el Principio de la dosis infinitesimal, es decir, el empleo del medicamento en dosis altamente diluidas.

Si en un enfermo se emplearan los medicamentos en dosis ponderales demasiado fuertes, se añadiría al cuadro clínico una intoxicación medicamentosa. Ante esta necesidad de reducir al máximo la toxicidad de los medicamentos, Hahnemann tuvo la idea de disminuir progresivamente las dosis de sustancia empleada para alcanzar, después de numerosas investigaciones la dosis infinitesimal. Se percató de que la dilución externa del medicamento, acompañada de un determinado número de sacudidas después de cada disolución, disminuía no solamente el efecto tóxico sino que aumentaba la eficacia del medicamento obtenido.

Lo infinitesimal se justifica, por la observación de hechos clínicos y experimentales, ya que a partir de la 4 CH no queda nada de la sustancia utilizada en el medicamento homeopático.

Clases de diluciones

Dilución centesimal hahnemaniana – CH:

La más utilizada normalmente (al 1/100º) preparada mediante la mezcla de una parte de sustancia base y 99 partes de disolvente. La mezcla se agita vigorosamente -se dice que está dinamizada- mediante un aparato vibratorio; entonces tenemos la primera centesimal hahnemaniana -1CH-; una parte de esta primera centesimal hahnemaniana mezclada con 99 partes de disolvente constituye la 2CH, y así sucesivamente.

Dilución decimal hahnemaniana – DH:

Es una dilución al 1/10. Utilizada principalmente en homotoxicología.

Presentación de los medicamentos

Los gránulos se presentan en tubos de 4 g. de 80 gránulos prescritos en todas las diluciones, a razón de 5 gránulos por toma.

Los glóbulos, más pequeños que los gránulos. Un tubo-dosis de 1 g. contiene alrededor de 200 glóbulos y debe absorberse de una sola vez, dejándolo disolverse lentamente bajo la lengua.

Las gotas utilizan un excipiente alcoholizado a 30 v/v. Están reservadas más bien a las bajas diluciones (decimales hahnemanianas DH y a las TM) y se absorben bien solas, bien diluidas en agua pura.

Todas las demás formas galénicas existen en homeopatía: las pomadas, las ampollas, los supositorios, los óvulos…

Estos medicamentos pueden ser:

Unitarios, es decir se utiliza una única sustancia en el medicamento.

Complejos,  es decir, se utilizan sustancias distintas en los medicamentos homeopáticos que poseen indicaciones clínicas colaterales. Estos se usan principalmente en homotoxicología.

Puntos a tener en cuenta en homeopatía

Con relación a si se puede combinar la homeopatía con cualquier tipo de alimentación, y en especial con sustancias como la mente y el café, diremos que según ciertos estudios, contrariamente a lo que se cree habitualmente, la menta al igual que el café tomados a distancia de los medicamentos homeopáticos no suponen un antídoto a su acción. Sin embargo, la verdadera homeopatía reconoce la utilidad de un cambio de dieta para mejorar el efecto de los medicamentos homeopáticos. Si lo que deseamos es movilizar las energías dormidas de los pacientes ¡cuánto mejor se logrará si de antemano cambiamos de viejos hábitos mentales y alimenticios que son los que nos han llevado a la enfermedad!

Por eso es necesario un verdadero régimen de salud que vuelva a la alimentación vegetariana y que revitalice el organismo cansando y enfermo de tantos alimentos empobrecidos en vitalidad y energía. Con esto conseguiremos en la mayoría de los casos que la homeopatía sea solo una medida complementaria de ayuda para los pacientes que, en un estado crónico, necesitan apoyarse en la homeopatía para sentir un alivio de ciertos trastornos.

La toma de medicamentos no excluye la asociación de otros medicamentos, en particular, alopáticos, ya que su acción no se sitúa al mismo nivel. Sin embargo sería una gran contradicción usar ambos tipos de medicamentos porque entonces lo que conseguimos con los medicamentos homeopáticos lo vamos destruyendo con fuertes medicamentos alopáticos.

Recordemos la ley de Arndt-Schultz: “La acción fisiológica de una célula, resulta aumentada o disminuida en relación con la intensidad del estímulo. Las estimulaciones débiles aumentan la capacidad vital, las fuertes la frenan, y las exageradas la eliminan”. Como todos sabemos, la medicación alopática clásica y convencional utiliza medicamentos cuyos efectos pueden ser: antagónicos (antitérmicos, etc.), de sustitución o aporte (administración de gammaglobulinas, etc.), de supresión (inmunosupresores, etc.) o de compensación (espasmolíticos, sedantes, etc.). En muchos de estos casos estos medicamentos hunden, frenan y eliminan la capacidad vital de las células.

De modo que con una alimentación correcta, evitando el uso de medicamentos, que disminuyen la energía vital, y con el uso de la homeopatía, que sí la despierta y refuerza, podremos tener éxito en el estímulo de la capacidad de autocuración del organismo, clave de toda auténtica curación.

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