La homeopatía se preocupa por el enfermo más que por la enfermedad

La homeopatía
La homeopatía

Para la homeopatía, atender a un enfermo no significa eliminar los síntomas.

Un síntoma, desde el punto de vista homeopático, no es más que indicador de la ruptura de un equilibrio. Por consiguiente, el homeópata, no tratará de hacer desaparecer el síntoma, salvo si este pone la vida en peligro o si es intolerable. El homeópata pone en marcha las fuerzas de reacción del individuo; es una terapia cuya acción se basa en la respuesta del organismo. Después de tomar un remedio homeopático, los efectos seguirán manifestándose durante cierto tiempo, igual que un satélite sigue su trayectoria una vez que se le pone en órbita.

De modo que la terapéutica homeopática tiene como objeto curar al enfermo en su globalidad, y no sólo la enfermedad o trastorno que el enfermo padece. Esta curación pasa por la mejoría del «terreno», muy diferente de una persona a otra. Un ejemplo de esto lo tenemos en el caso de la gripe; una persona se ve afectada y otra no debido a las características individuales de éste, de su energía o vitalidad, de su sistema inmunológico, de su carga tóxica interna. Desde el punto de vista de la homeopatía la curación se consigue cuando un individuo, libre de enfermedad, experimenta un bienestar físico y espiritual duradero por dos años o más.

Por lo tanto, puede considerarse a la homeopatía una forma de medicina preventiva: su objetivo es evitar la aparición de nuevas manifestaciones de un mismo desequilibrio, corrigiendo éste más que las manifestaciones de la enfermedad: síntomas.

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