Una primera definición sencilla sería: la ciencia que estudia el iris. Sin embargo, para ser más exactos diremos que  la iridología es la ciencia que nos revela, por medio del iris, la existencia de una inflamación, en dónde se localiza y en qué etapa se está manifestando.

El iris revela las condiciones del organismo: la debilidad intrínseca de un órgano, los niveles de salud y la transición que se lleva a cabo dentro del  cuerpo, dependiendo de la manera en que ella viva. Debido a esto podemos decir que la iridología es uno de los mejores métodos de análisis o estudio de la salud que existen, ya que cuando se domina revela todo un cúmulo de información que podemos utilizar para determinar perturbaciones orgánicas, metabólicas y funcionales del cuerpo.

La iridología permite que el médico relacione las marcas y síntomas que el iris presenta con las manifestaciones reflejas de los diversos órganos del cuerpo. La iridología es como una ventana del cuerpo que nos permite observar los estados normales del cuerpo y de sus órganos

Si usted es neófito en este campo se preguntará: ¿y cómo representa el iris todo esto? La razón está en los miles de filamentos nerviosos que están dentro del iris. Estas fibras del iris reciben señales de todos y cada uno de los nervios que integran el cuerpo humano a través de su conexión con los nervios ópticos, los tálamos ópticos y la médula espinal.

Debido a esta conexión, las fibras musculares y los vasos sanguíneos del iris manifiestan cambios en los tejidos simultáneamente con los cambios que ocurren en aquellos órganos del cuerpo que guardan con el iris una relación de reflejo.

De esta manera el iridólogo estudia las marcas que hay en el iris, la coloración y textura de las fibras iridianas, permitiéndole hacer un análisis o estudio de los niveles de salud de todos los componentes del cuerpo. Si el cuerpo cambia, el iris cambia.

Qué podemos ver a través de la iridología

 De forma muy resumida diremos que la iridología nos permite conocer:

  • Los cambios que ocurren en los tejidos corporales
  • Las enfermedades que nos amenazan
  • Las fortalezas y debilidades que hemos heredado de nuestros antepasados
  • Las infecciones
  • Las inflamaciones en sus diferentes etapas: agudo, subagudo, crónico o degenerativo
  • Fijaciones de medicamentos (cada vez menos en estos tiempos)
  • Lesiones localizadas
  • Tejidos destruidos
  • Deficiencias de nutrición
  • Desequilibrio bioquímico

El buen iridólogo, mediante el análisis del iris de un paciente puede determinar las tendencias adquiridas o heredadas hacia la salud y la enfermedad, la constitución general de la persona, la localización de sus fortalezas y debilidades, es decir los órganos más fuertes o más débiles.

Gracias a esta maravillosa ciencia, podemos  ayudar a prevenir enfermedades  que amenacen al paciente, de modo que la iridología es, y debería ser parte imprescindible de la medicina preventiva.

El iris nos puede poner sobre aviso de una posible enfermedad que se avecina, lo cual es de gran utilidad para el paciente, ya que podemos cuidar mejor nuestros órganos más débiles para evitar posibles enfermedades o predisposiciones.

Pero la iridología no sólo nos permite ser previsores, sino que cuando la enfermedad ya ha dado la cara, nos permite ver la evolución de la enfermedad si la persona ha recibido el tratamiento adecuado.

La iridología pone de manifiesto si la terapia es correcta o incorrecta, ya que nos indica si se están realizando la depuración o limpieza de los tejidos enfermos. Incluso si se avecina una “crisis de curación” la iridología también está ahí para avisarnos.

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