En el campo de la ciencia, hablar de reflexología es hablar de Biología; lo cual no significa que todos los que han estudiado alguna técnica médica o biológica puedan comprender o aceptar el amplísimo espectro y vasto lenguaje diagnóstico y terapéutico que contempla la reflexología.

Reflexología

La raíz de todo proceso reflexológico comienza por la sensación que transmite el sistema nervioso para producir el necesario ajuste de las relaciones internas del ser vivo ante las variables condiciones del medio en que vive, lo cual solo es posible porque existe un sistema capaz de percibir los cambios de dicho medio ambiente y transmitir la información a los órganos que efectúan la regulación de las funciones del ser vivo.

Como sabemos, las células especializadas en la percepción de tales cambios se denominan receptores, cuya comunicación se produce mediante los nervios calificados como “sensitivos”.

Redundando en el hecho, digamos que los receptores son células o grupos de células altamente especializadas, que con frecuencia, asociadas a otras auxiliares constituyen un complejo dispositivo de gran eficacia funcional, llamado “órgano sensorial”. Por ejemplo, el ojo, el oído, la piel, etc. 

Clasificación de los receptores

Para que entendamos la capacidad completa de percepción y respuesta que posee todo organismo vivo, nos centraremos en el cuerpo humano y veremos la localización de tales receptores que han de transmitir los impulsos nerviosos, con la correspondiente información para el sistema nervioso central.

  1. A) Exteroceptores:

Localizados en la piel y órganos proyectados al exterior (oído, ojo, nariz, boca).

Tienen como finalidad informarnos de la situación instantánea en el medio externo.

  1. B) Propioceptores

Se encuentran en los músculos somáticos, en los tendones y en las articulaciones.

Por medio de ellos recibimos los mensajes de los cambios de posición, estados de tensión, relajación y normalidad o anormalidad funcional.

  1. C) Visceroceptores

Están estratégicamente situados en el medio interno del organismo.

Indican las variaciones que se producen en el interior del organismo en general y en el estado o actividad de las vísceras en particular.

Consideraciones biológicas sobre la función receptora

  1. A) Cada receptor es especialmente sensible a un determinado tipo de estímulo en cierto intervalo.
  2. B) Se aprecian muchas diferencias cualitativas, dentro de cada tipo de sensación.
  3. C) Hay una relación logarítmica entre la intensidad del estímulo y la intensidad de la sensación; lo cual equivale a similares proporciones en los mecanismos de respuesta orgánicos.
  4. D) La estimulación mantenida de un receptor ocasiona un proceso de “adaptación” de forma que la intensidad de la sensación va disminuyendo con el tiempo, aun tratándose de estímulos o agentes agresivos para el organismo.
  5. E) Los receptores convierten la energía del estímulo en series de potenciales eléctricos que, cuando se trata de sensaciones conscientes, llegan a los centros analizadores del sistema nervioso central, en donde son interpretados.
  6. F) La estimulación de un receptor puede producirse de manera inconsciente, sin que el individuo se aperciba de ello, pudiendo provocar agresiones orgánicas progresivas, o en el caso de sensaciones benéficas pueden colaborar inconscientemente a la restauración de la salud o estado de normalidad funcional orgánica.
  7. G) La percepción de estímulos continuados, en nuestros exteroceptores, provoca cambios en nuestro medio interno –sean positivos o negativos para nuestra salud. Igualmente, cualquier sensación interna captada por los propio o visceroceptores conlleva el correspondiente mecanismo de respuesta que se manifiesta en nuestra apariencia externa, sea a través de anormalidades o de normalidades, mediante actitudes mentales, cambios de ritmo o vibraciones en nuestros movimientos; aspecto de la tipología o anatomía; reflexología palmar, o podal; auricular; iridología; fisiognomía; grafología; etc.

En resumidas cuentas, todo lo que nuestro organismo expresa al exterior es el lenguaje de nuestro estado psicofísico interno.

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