Casi todos los iridólogos reconocen que los ojos son básicamente de dos colores: azul celeste o castaño avellana. El color se encuentra en la capa oscura de pigmento que ya describimos cuando tratamos de la anatomía del iris.  El pigmento es, por lo general,  cosa hereditaria, parte de una estructura inherente, y es más puro en el recién nacido. Con el paso del tiempo y debido al modo de vida y de alimentación el color se va oscureciendo. Es digno de notar que de padres de iris celestes solo nacen hijos con el mismo color. El color celeste o azul claro siempre prepondera. Sin embargo, el color castaño no es un color preponderante, pues de padres de iris castaño pueden nacer hijos con iris celestes.

Constituciones del iris por su color

Desde un punto de vista geográfico e histórico, las personas originarias de las zonas ecuatoriales y más cálidas del planeta tienen los ojos color castaño, mientras que las que provienen de las regiones más templadas y frías los tienen azules. Puesto que ahora el planeta se ha vuelto más cosmopolita, los matrimonios interraciales han producido una mezcla de colores que se reflejan en los iris. Además el color del iris puede ser influido por la acumulación de medicamentos y por depósitos tóxicos.

Si podemos ver con claridad las delgadas líneas o fibras, más o menos onduladas, blancas o quizá ligeramente amarillas, que se extienden en disposición radial desde el borde de la pupila hasta cerca de la periferia del iris, es seguro que la persona tenga un ojo básicamente azul, incluso aunque parezca ser de otro color. En este caso, el azul puede tener diferentes tonos, desde azul claro, o grisáceo, hasta castaño claro. También puede tener un tinte verdoso. A veces, puede parecer que el color del iris es castaño, sin embargo, un iridólogo hábil sabrá que desde un punto de vista hereditario, si puede distinguir con claridad las fibras del iris, sus ojos son más azules que castaño.

En contraste, un auténtico iris castaño, como se ve en los mediterráneos, negroides, etc., es castaño por completo, a veces incluso castaño oscuro en su apariencia. En estos iris las fibras que forman el estroma del iris son difíciles o incluso imposibles de distinguir. Esto se debe principalmente a los pigmentos subyacentes en el iris. Cuando la mayoría de las fibras están oscurecidas y el iris se ve de color castaño, hay muy poca duda de que el iris es de verdad de ese color. Con frecuencia los ojos azules son confundidos con los de color castaño, pero casi nunca sucede a la inversa.

Constituciones del iris

Según comentó Paracelso en una ocasión: «No hay conocimiento perfecto a menos que se tenga una comprensión del origen, del principio, y cómo todas las enfermedades del hombre se originan en nuestra constitución. Es necesario conocer nuestra constitución si queremos conocer nuestra enfermedad».

En efecto, la comprensión de nuestras constituciones heredadas es importante en el reconocimiento de nuestras fortalezas y nuestras debilidades orgánicas. Así podemos a su vez entender el camino de la salud y de la enfermedad. Gracias al conocimiento de nuestra constitución individual podemos lograr los objetivos de la medicina natural: la homeostasis, la  desintoxicación de las toxinas actuales y de los miasmas heredados, fortalecer un canal débil de eliminación, reacondicionar nuestros patrones emocionales y volver a conectar con nuestro centro espiritual. Esto allanará el camino para preservar y mantener la salud.

El homeópata Grauvogel dijo que las enfermedades agudas siguen su curso en nuestro organismo según las constituciones corporales; y conociendo nuestras constituciones podremos apoyar a nuestra fuerza vital y encontrar el reequilibrio ante la enfermedad.

Lo que debilita las constituciones

Como explicamos en diferentes artículos relacionados con este tema, la iridología es la ciencia que mejor nos permite conocer nuestra constitución heredada. Tener una constitución hidrogenoide, o biliar, o neurogénica, no significa que necesariamente vamos a enfermar de aquello a lo que estamos predispuestos en un 100%; pero nos permite conocer nuestros puntos débiles y saber con qué debemos tener cuidado.

 ¿Qué es lo que puede provocar que esas predisposiciones patológicas heredadas se activen?

Lo que debilita las constituciones a través de las generaciones, o lo que nos lleva a que se desate nuestra debilidad constitucional son: las vacunas, los medicamentos, los minerales inorgánicos, el alcohol, traumatismos, emociones extremas, obsesiones mentales, ansiedad extrema, depresión, estrés, la pobreza, el hambre, la guerra, una  vida sedentaria, el envenenamiento por la contaminación química, la radiación y, ¡cómo no!, la mala nutrición.

Sabiendo esto es muy importante que nos alejemos de todo aquello que pueda desencadenar la patología según nuestra constitución. No olvidemos que somos tan fuertes como nuestro órgano más débil. Si tenemos una constitución biliar, entendemos que nuestro hígado o vesícula pueden ser el eslabón más débil de la cadena; de modo que tendremos cuidado para que no se rompa la cadena por ese eslabón. A ese eslabón lo mimaremos. Evitaremos por lo tanto, los fritos, los alimentos grasientos, etc.

 ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra constitución y evitar las enfermedades?

Lo que refuerza las constituciones a través de las generaciones, o lo que nos lleva a superar nuestras debilidades constitucionales son: la vida natural, el ejercicio, buena nutrición, el aire fresco, la medicina holística, las leyes correctas del vivir, la homeopatía, la fitoterapia, flores de Bach, la moralidad, la pureza, la sencillez, una estilo de vida equilibrado, la purificación regular, las actitudes de la mente y el espíritu que nos permiten aceptar la vida y sus altibajos sin reacciones extremas. Sí, si seguimos esto durante nuestra vida; incluso si siguiéramos esto durante generaciones, nuestra constitución, cada generación, mejoraría y su eslabón más débil se fortalecería.

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